YOGA Y ARTE
“Replegándome sobre mí mismo, realizo una y otra
vez el acto de la creación.”
Escrituras védicas

“¿Cómo me entero de las
cosas del mundo? Por lo que
está dentro de mí.”
Lao-Tsu
En el yoga el énfasis está puesto en la interioridad y experiencia de ser y en el arte, lo estético manifiesta el interior tomando elementos de la realidad que percibimos, en cualquiera de los dos casos se está dando un proceso creativo.
Este proceso creativo en el que estamos inmersos no se puede separar de la situación subjetiva en la que estemos inmersos, y esa es por un lado la gracia y de lo que se sirve el arte en cuanto a impulsos originales y genuinos para que emerjan obras nuevas, en cuanto al camino, al proceso, a la gama cada vez más extensa y diferenciada de matices, de sensaciones, emociones, pensamientos que se pueden transmitir en una obra, comunicando al artista y a la mente colectiva con el universo, realizando un hallazgo cada vez más lucido, más vivo y revelador…, desvelando a través de las formas, las esencias. Porque es esa necesidad de comunicar aquello que no se puede explicar, de encontrar y encontrarnos, la que nos lleva a querer desvelar tanto en el arte y en la vida, aquello que nos es desconocido, ese misterio que está presente en un paisaje, en una conversación, en el juego, en una pintura, en el silencio, en el espacio ocupado de vibración, atrayendo las notas invisibles hacia un lugar visible y concreto; más bien el color personal que surgirá velará la obra con la sustancia presente y nueva, pero también con aquello incondicional que está siempre en un plano de fondo. A esto atiende sobretodo el yoga; a ese plano de fondo, allí detrás de cada emoción, sensación, pensamiento, forma, volviendo al origen de donde surge cualquier fenómeno o manifestación y sin dejar sin embargo la creación de lado, la manifestación (Maya) y todo su potencial y riqueza.
Y al igual que la obra de arte es indisoluble del creador, el creador supone ser la obra misma, el mundo que ha creado. Sujeto y objeto forman parte del mismo proceso que se está creando y destruyendo constantemente, como en la danza invisible de Shiva. Shiva el transformador, el danzarín cósmico.